130..... Atentado hacia Landeros.
—¿Qué? ¿Creíste que lo dejaría pasar?
—Landeros solo fue alguien a quien engañé y utilicé.
—No me importa.
Víctor se sentó en la cama frente a mí. Con tranquilidad comenzó a desabotonarse la camisa hasta quitársela por completo.
La dejó sobre una silla cercana.
—Lo mejor es que te vayas a tu habitación.
—Dormiré aquí, con la madre de mi hijo.
Lo dijo como si fuera la cosa más natural del mundo.
Se acostó a mi lado y, antes de que pudiera protestar, rodeó mi cintura con un brazo.