121:Bajo las reglas de un Moretti.
Quise salir corriendo apenas escuché a Víctor decir que mi padre estaba preso.
Sentí como si el suelo desapareciera debajo de mis pies.
Mi respiración se cortó.
Y lo primero que hice fue mirar a mi hijo.
Leonardo dormía conectado a todos esos aparatos que ya empezaba a odiar. Las luces verdes del monitor seguían marcando sus signos y el pequeño oxígeno cubría parte de su rostro.
Tan pequeño.
Tan indefenso.
Mis ojos empezaron a arder inmediatamente.
Víctor se mantenía serio frente a mí.
Frío.
Pe