El sonido de aquella voz atravesó a Isa como una descarga eléctrica.No era posible.Durante años había imaginado ese timbre en sueños, en recuerdos fragmentados, en los silencios más dolorosos de la madrugada. Había reconstruido mentalmente cada inflexión, cada pausa, cada matiz… y aun así, escucharla de verdad resultaba irreal.Le temblaron las rodillas.Papá…La palabra salió quebrada, apenas audible.Adrián dio un paso inmediato hacia ella.Isa, cuelga ahora.Ella levantó una mano, exigiéndole distancia sin apartar el teléfono del oído.Del otro lado de la línea se oyó una respiración fatigada, áspera, como si cada inhalación costara un esfuerzo inmenso.Isa… no confíes en—La llamada se cortó.El silencio posterior fue brutal.Isa quedó inmóvil, con el móvil pegado a la oreja, mirando al vacío.No.No, no, no…Bajó lentamente el brazo y volvió a marcar el número.Una vez.Dos veces.Tres.Siempre la misma respuesta: línea fuera de servicio.Su pecho comenzó a subir y bajar con vi
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