Durante un instante imposible, el tiempo dejó de avanzar.
Isa no respiró.
No pensó.
No sintió nada salvo el golpe brutal de reconocer aquel rostro que había habitado su memoria durante años como un fantasma.
Allí estaba.
Más delgado que en el video. Más envejecido. Más frágil.
Pero vivo.
La luz de los reflectores recortaba su figura contra las vigas metálicas del techo, proyectando una sombra larga sobre el concreto.
Su mano sostenía el arma con firmeza, aunque Isa notó el leve temblor en sus d