Leónidas.—Creo que es hora de tomar unas vacaciones —dijo por lo bajo Regina.La miré, un poco en pánico, puesto que nadie conocía mejor mi trabajo que ella, y si se iba de vacaciones en ese momento, sería un caos. La pobre chica se estaba masajeando los tobillos, ya sentada en el asiento del avión. Tenía ojeras y lucía verdaderamente agotada.Solté un exhalo.—No soy un explotador, Regina, si quieres vacaciones, pídelas.Ella se encogió de hombros.—Igual no tengo a dónde ir.Alcé una ceja. Era cierto que no tenía una pareja, ni muchos amigos, pero mantenía a sus padres en Latinoamérica, así que, ¿por qué no ir?—¿Y tu familia?Ella miró hacia el lado de la ventana, suspiró.—Si voy, no regreso. Los extraño mucho.Eso me hizo sentir un vacío en el pecho.También extrañaba a mis padres aunque nunca me dieron el amor que merecía.“Lo odia porque fue el favorito de sus padres.”Suspiré, viendo a través de la ventana mientras comenzábamos a despegar.Estaba claro que había dicho aquella
Ler mais