Serás cenizas.
Leónidas.
—Creo que es hora de tomar unas vacaciones —dijo por lo bajo Regina.
La miré, un poco en pánico, puesto que nadie conocía mejor mi trabajo que ella, y si se iba de vacaciones en ese momento, sería un caos. La pobre chica se estaba masajeando los tobillos, ya sentada en el asiento del avión. Tenía ojeras y lucía verdaderamente agotada.
Solté un exhalo.
—No soy un explotador, Regina, si quieres vacaciones, pídelas.
Ella se encogió de hombros.
—Igual no tengo a dónde ir.
Alcé una ceja. E