Desolador.
Anastasia.
Otra semana volvió a empezar. Tenía la esperanza de encontrarlo el lunes, el martes, miércoles, pero eso no ocurrió, así que con un vacío desolador en el pecho, simplemente lo acepté.
Si se había quedado más de una semana en una ciudad era porque una parte de él estaba comenzando a desprenderse de mí.
El día miércoles en la noche, al llegar al penthouse comencé a ver la presentación de mis cuadros a través de una transmisión en vivo.
Había enviado los dos cuadros el mismo domingo a Lo