Lo que quería.
Anastasia.
Estaba comenzando a resignarme. En serio. Leónidas no se iba a alejar de mí. Y en el fondo, yo tampoco quería que lo hiciera, por los peligrosos sentimientos que estaba comenzando a tener.
La mañana siguiente opté por usar tacones de punta fina. No era de usar jeans pero me puse uno, color negro, con una blusa pegada al cuerpo, pero con un cárdigan. No amarré mi cabello, aunque sabía que sería un desastre, solo le eché la cantidad suficiente de crema para que se mantuviera en su luga