Cap. 23LA CAMPESINAEs Amor.La puerta se cerró con un golpe suave. Me quedé en medio de la habitación, temblando, con los dedos aún aferrados al marco de la ventana, escuchando cómo sus pasos se alejaban por el pasillo.Bajé la vista hacia el jardín. Lucy seguía allí, corriendo entre los árboles, ajena a todo. A Laura, a la mudanza, al peligro que acechaba. Y, sobre todo, ajena a lo que acababa de pasar entre su padre y yo.“Es amor.”Las palabras de William resonaban en mi cabeza como una campana que no dejaba de sonar. Y lo peor de todo, lo que me aterraba más que cualquier amenaza de Laura, era que, en el fondo de mi corazón, en ese lugar oscuro que había intentado proteger durante tanto tiempo, sabía que tenía razón.No era gratitud. No era confusión.Y eso, precisamente eso, era lo que me daba más miedo.La casa de campo se envolvía en un silencio distinto al de la ciudad. No había coches, no había sirenas, no había el rumor constante de una ciudad que nunca duerme. Solo el vie
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