Narrado por NoahEl mundo se había reducido a unos pocos centímetros. El aroma de Emma, esa mezcla de jabón neutro y algo puramente suyo, me nublaba el juicio. Estaba a punto de cometer una locura, de cruzar la línea que juré mantener sellada, cuando una punzada extraña, eléctrica y desconocida, me atravesó el cuerpo.No fue un dolor de esos que me hacían querer gritar. Fue algo diferente. Una vibración aguda, como un hormigueo de mil agujas calientes, que nació justo por encima de mi rodilla derecha y subió como un rayo hasta mi cadera.Me quedé rígido, con los labios a un milímetro de los suyos. Mis ojos se abrieron de golpe, perdiendo el foco. El aire se me escapó de los pulmones, pero no por el deseo, sino por la confusión.—Noah... ¿qué pasa? —susurró Emma, con la voz pastosa, notando mi repentina parálisis.Me alejé de ella bruscamente, apoyando las manos en la camilla para recuperar el equilibrio y sentarme de nuevo en mi silla, casi cayendo en el proceso. Mi corazón latía tan
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