Cap.150(VISIÓN DE RODRIGO)Su voz vino temblorosa pero firme, contando sobre el padre enfermo, sobre la búsqueda obsesiva, los crímenes quecometió no por avaricia, sino por un amor terco y desesperado.Era una mierda.Una gran, complicada y dolorosa mierda.Yo veía en sus ojos, incluso en la penumbra, que aquello no había acabado. Pedirle que parara, ordenar… sería inútil.Ella solo respiraría de verdad cuando el nombre del padre estuviera limpio.La obsesión de ella reflejaba la mía de una forma perturbadora, con la necesidad de arreglar, demostrar y cavarhasta el fondo, incluso si el fondo fuera un abismo.Por eso salieron las palabras, antes de que pudiera analizar su locura.— Te voy a ayudar.Ella levantó la mirada, con el choque impreso en su rostro. El movimiento fue tan puro y desarmado, que por unsegundo vi a la joven que era, bajo la hacker terco, la mentirosa calculadora.— ¿Qué? — su voz salió en un susurro.— Te ayudaré a demostrar la inocencia de tu padre — repetí, y
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