Cap.150
(VISIÓN DE RODRIGO)
Su voz vino temblorosa pero firme, contando sobre el padre enfermo, sobre la búsqueda obsesiva, los crímenes que
cometió no por avaricia, sino por un amor terco y desesperado.
Era una mierda.
Una gran, complicada y dolorosa mierda.
Yo veía en sus ojos, incluso en la penumbra, que aquello no había acabado. Pedirle que parara, ordenar… sería inútil.
Ella solo respiraría de verdad cuando el nombre del padre estuviera limpio.
La obsesión de ella reflejaba la mía de una f