Cap. 156
Pasé toda la mañana intentando no pensar en él y, por supuesto, fallé estrepitosamente.
Cada vez que cerraba los ojos, veía la escena del sofá, sus manos. La forma en que me miró cuando le dije que no quería que parase.
Su camisa en mi cuerpo, que por fin me había quitado para ponerme mi propia ropa, pero que seguía doblada en una esquina de la cama como una prueba silenciosa de que todo aquello había pasado de verdad.
Y el mensaje de Adriano.
Mañana.
Iba a quedar con él e intentar exp