Cap.152
La ducha tardó más de lo que debía porque me quedé parada bajo el agua caliente intentando procesar los últimos
minutos. O las últimas horas y toda la noche.
Pero la mano ayudó.
Cuando salí, enrollé la toalla y miré la camisa social que él había dejado colgada en la perilla.
La tela era suave, cara, y cuando me vestí, caía hasta la mitad de los muslos y las mangas cubrían mis manos.
Oleré la muñeca sin pensar. Aun estando limpia, todavía tenía de cierta forma, su olor.
Suspiré hondo y a