Cuando Marisol vio las noticias, sintió cómo algo oscuro se encendía dentro de ella.
La pantalla del teléfono parecía arder en sus manos. Cada palabra, cada comentario, cada insinuación… era un golpe directo a su nombre, a su historia, a su dignidad. Pero no fue solo eso lo que la hizo temblar de rabia.
Fue pensar en su hija. Tan pequeña. Tan inocente.
Demasiado joven para cargar con el peso de rumores sucios y mentiras venenosas.
El pecho de Marisol se tensó. Su respiración se volvió irregular