Así fueron pasando los días, las semanas y el maldito mes que me tiene ocupado, ordenando el desastre que me heredó Edward después de su “gestión”. Declan solo llama para darme órdenes o informes. Cuando le pregunto por mi mujer, me dice que está bien, pero que si quiero saber de ella debo llamarla.¿Cómo le digo que ya no puedo volver con ella a Irlanda porque tengo que quedarme aquí? De ninguna manera Declan la dejará venir a vivir conmigo para hacer nuestra vida como pareja, después de hacerme más enemigos de los que esperaba. Ella no está a salvo aquí, no por ahora.Hay rumores de un nuevo rival, más fuerte que nosotros, que ha estado arrasando en este país y en Europa. Lo único que sabemos hasta ahora es que el líder es un sanguinario que elimina a la competencia sin importarle cuántos muertos deja.La Bratva. O la hermandad, como se hacen llamar los malditos rusos que solo me dan dolores de cabeza.En unos días iré a Irlanda. He arreglado casi en su totalidad el desastre que ten
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