El salón de mármol del Club Almirante resplandecía bajo la luz de mil velas, pero para mí, el aire se sentía viciado. Era la gala de aniversario de la Cámara de Comercio, el evento donde la vieja guardia de la ciudad se reunía para lamerse las heridas y alardear de sus éxitos. Yo no quería estar allí, pero como dueña mayoritaria de Industrias Klein, mi ausencia habría sido interpretada como una debilidad.Liam caminaba a mi lado, un paso por detrás, cumpliendo su rol de asistente con una disciplina impecable. Sin embargo, su mirada recorría el salón con la agudeza de un halcón. Su protección ya no se sentía como una obligación contractual, sino como una barrera física entre el mundo y yo.—Elena está aquí —susurró Liam cerca de mi oído, su aliento cálido rozando mi cuello—. Está con su padre en la mesa principal. No dejes que te provoque.—Elena ya no tiene poder para provocarme, Liam —respondí, ajustándome el guante de seda—. Hoy solo he venido a confirmar que Industrias Klein ha vue
Ler mais