La propuesta de Victoria llegó el sábado por la mañana.
Tres edificios. El informe de la fundación tenía cuarenta páginas de historia arquitectónica y diez de estado técnico actual, que era la proporción inversa a lo que Renata necesitaba pero que era habitual en propuestas de fundaciones culturales: más amor por la historia que por el diagnóstico del presente.
Renata leyó las diez páginas técnicas con el cuaderno abierto.
Lo que vio fue lo siguiente: el primero, un banco de 1878 convertido en