Adriano llegó a las cuatro y media.Renata había elegido el apartamento deliberadamente. No la oficina de Davidson, donde Sara podía escuchar a través de las paredes finas aunque no quisiera. No un restaurante, donde el contexto social imponía un tempo que esta conversación no podía tener.El apartamento del East Side. La planta de bambú. Los planos de Gastown sobre la mesa como siempre.Adriano entró, miró el espacio con la costumbre ya de alguien que ha estado aquí varias veces, y se sentó en la única silla que no era la de ella.—Te escucho —dijo.Renata se quedó de pie junto a la ventana.—Marcus necesita que inicies un reconocimiento legal voluntario del bebé en Colombia. Ante notario. Con registro civil. Antes de que Ibarra presente el instrumento privado ante algún juez.Adriano no respondió de inmediato. No porque dudara de lo que había escuchado. Sino porque estaba calculando todo lo que esa frase implicaba, y Renata lo sabía, y le dio el tiempo.—¿Cuánto tiempo tenemos?—Mar
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