REBECAHéctor creía que podía domarme con su tono de CEO y sus órdenes, pero no tenía idea de con quién se estaba metiendo. En cuanto escuché el agua de la ducha correr, me escabullí, no iba a quedarme ahí encerrada esperando a que él decidiera cuándo podía salir a respirar o qué tipo de conducta era apropiada para mí. Regresé a mi habitación a toda prisa y busqué en mi maleta un bikini rojo intenso, de corte brasileño, que dejaba muy poco a la imaginación y gritaba por atención desde cualquier ángulo.Me maquillé con cuidado, resaltando mis labios y ocultando el cansancio de la noche anterior. Quería verme impecable, bajé al área de la alberca con el mentón en alto, sintiendo las miradas de los huéspedes hombres sobre mí de inmediato. Era exactamente lo que buscaba, me instalé en una de las tumbonas más visibles, justo al centro del complejo, y pedí un jugo verde al primer mesero que se acercó.—Aquí tiene, señorita. ¿Necesita algo más? ¿Una toalla? ¿Bloqueador? —preguntó el joven, u
Leer más