Cruzo la puerta detrás de Alaric y el aire cambia inmediatamente.No huele a humedad, no huele a abandonom huele... a polvo, a papel viejo, a muebles que nadie ha tocado durante años.Eso me desconcierta.Esperaba encontrar un escondite criminal, armas, computadoras, hombres vigilando cada rincón. En cambio, parece un edificio olvidado por el tiempo.Lucian avanza primero, Herrera permanece unos pasos detrás de nosotros.No hablan, ni siquiera se miran, como si ambos conocieran demasiado bien aquel lugar.El pasillo es estrecho, las paredes están cubiertas por pintura descascarada.Hay fotografías arrancadas, marcos vacíos, puertas cerradas. Todo parece detenido exactamente en el momento en que alguien decidió marcharse o esconderse.Mi mano continúa entrelazada con la de Alaric, él no la suelta, yo tampoco quiero que lo haga. Después de todo lo que acabamos de decirnos afuera... necesito sentir que sigue aquí, que esto es real.Lucian se detiene frente a una vieja recepción, sobre el
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