El Puente.
El teléfono sigue vibrando entre mis manos, no necesito volver a leer el mensaje.
"No dejes que Herrera llegue primero al coche."
Las palabras parecen haberse quedado grabadas detrás de mis ojos.
Levanto lentamente la cabeza: Herrera continúa sujetando el volante con ambas manos. Desde atrás solo alcanzo a ver una parte de su perfil, la mandíbula tensa, los músculos del cuello rígidos.
No parece un hombre nervioso, parece un hombre que acaba de quedarse sin tiempo. Alaric también permanece inmó