La Última Voluntad de Adrian.
La puerta metálica permanece al fondo del edificio como si hubiera estado esperándonos durante años.
No parece importante, no tiene cerraduras electrónicas, no hay cámaras, ni alarmas. Solo una vieja puerta de acero cubierta de óxido. Y, aun así... nunca una puerta me había dado tanto miedo.
Alaric aprieta mi mano, lo miro de reojo: sus ojos permanecen fijos al frente, no dice nada, pero conozco esa expresión: está pensando en Adrian, en todas las veces que su hermano cruzó aquella misma puerta