Los Nombres en la Pared.
Nadie dice una sola palabra.
No puedo dejar de mirar la fotografía: mi madre, la madre de Alaric, mi padre, el padre de Alaric, el padre de Selene.
Todos aparecen en la misma imagen, todos sonríen como si todavía no supieran que algún día terminarían convirtiéndose en enemigos o quizá... nunca lo fueron.
Mi respiración se vuelve más lenta.
Toda mi vida imaginé a mi madre como una mujer cualquiera, una mujer que había tenido mala suerte, que se enamoró del hombre equivocado, que fue abandonada.