Nos movimos despacio, sin exagerar, sin intentar impresionar a nadie, como si el resto de la sala se hubiera vuelto ruido de fondo. Ya no era el caos de antes, ni las risas, ni Sandra girando con una almohada, ni Alex fallando pasos con Laura.Se sentía más simple, más cercano. Su mano se ajustó en mi cintura con esa seguridad tranquila que ya no me hacía dudar, y por un momento no hubo nada más importante que eso, ni lo que había pasado antes, ni lo que vendría después. —Clara… —dijo, bajando un poco la voz. —Ajá. —Eres la única con la que quiero estar.No fue dramático ni perfecto, pero fue real, y eso bastó; lo miré un segundo, como si necesitara confirmar que no lo había imaginado, y luego negué suavemente, con una pequeña sonrisa.—Vaya, qué frase tan romántica —murmuré, mirándolo con una media sonrisa—. ¿Lo practicaste o te salió así de repente?Él soltó una pequeña risa.—Improvisé.—Se nota —dije, divertida—, pero te salió bien.Lo observé un segundo más, sintiendo todavía
Leer más