(NARRADO POR KEELEN)Conduje como un maníaco por las calles de Elogsui, ignorando semáforos y señales, con el corazón golpeando mis costillas como un animal enjaulado. El motor rugía, pero en mi cabeza solo sonaba el silencio de Eira en la cama del hotel. Aquel silencio no era sumisión, era despedida. Me había usado para decir adiós a su manera, dejándome clavado en la memoria de una noche que ella ya había superado antes de que saliera el sol.Llegué a la terminal de salidas derrapando. Bajé del coche sin siquiera apagar el motor y corrí hacia el interior del aeropuerto. Mis pulmones ardían, mi ropa estaba arrugada y mi cabello, siempre impecable, era un desastre empapado por la llovizna.A lo lejos, cerca de la zona de seguridad, vi la figura de Artemises. Estaba de pie junto a Aurora, ambos con rostros desencajados, mirando hacia el pasillo de embarque. Draco estaba a unos metros, apoyado contra una columna, con la mirada perdida y una expresión de derrota absoluta que casi me dio
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