Luego de esa conversación con León, decidí que debia tomar un paseo, queria aire, despejarme, pensar realmente en todo lo que sucedía, de como en cuestión de días mi vida llegó a cambiar tanto. El pueblo parecía igual que siempre, tranquilo, luminoso e inofensivo. Pero en ese instante mientras recorria las calles para llegar a la plaza algo se sentía distinto. No sabía explicar por qué. Tal vez era la forma en que el viento soplaba entre las calles estrechas, o cómo algunas personas miraban de más cuando caminaba, pero detrás de todo eso habia un presentimiento algo inquietante O quizá era algo más profundo. Caminaba por el mercado, intentando concentrarme en lo simple: frutas frescas, voces suaves en italiano, el sonido de las monedas chocando. Normalidad. Eso era lo que necesitaba, pero mi mente seguia siendo un caos. Emociones mezcladas, decisiones sin resolver, un deseo que me desarmaba… y un miedo que no desaparecía. —Tranquila… —susurré. Pero mi cuerpo no estaba tranqui
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