Gerald se desvivía por Gracia, cada día llegaba con desayuno, con almuerzo, con cena, pendiente de cada detalle, de cada gesto, de cada necesidad, como si cuidarla fuera lo único que le importara en el mundo, y quizás… lo era, el doctor estaba completamente sorprendido con su mejoría, revisaba sus exámenes una y otra vez como si no pudiera creer lo rápido que su cuerpo había respondido.—Bueno, señorita Jones… su recuperación ha sido maravillosa, sinceramente no lo esperábamos tan rápido, ya estamos listos para darle de alta.Gracia sonrió, aliviada, mientras Gerald apretaba suavemente su mano entre las suyas.—¿Algún cuidado que deba tener en casa? —preguntó él, serio, atento, sin perder detalle.—Nada de agitarse, no correr, ni realizar esfuerzos que puedan elevar su presión —explicó el doctor con calma—, tuvo un derrame y los vasos de su cerebro aún están delicados, debemos evitar cualquier riesgo.Gerald asintió, concentrado.—Bien, doctor.—En lo posible, reposo parcial, nada de
Leer más