(POV: Sael)La segunda noche sin ella.Me quedé en el mirador porque era el único lugar de la hacienda donde el silencio no tenía la forma equivocada.Todos los cuartos interiores la tenían. El comedor, sin su taza en el lugar específico donde la dejaba.El pasillo del ala norte, donde la temperatura era dos grados más baja que hacía cuatro días. La biblioteca, con el volumen colonial de vuelta en el estante porque nadie más lo estaba usando.El mirador no tenía historia reciente con ella. Era el lugar donde había ocurrido algo que cambió el mapa completo, pero ese algo ya había sedimentado. No tenía la textura de lo reciente.Lo reciente era lo que hacía difícil los cuartos interiores.Dante había roto dos sillas.No de ira exactamente —lo conocía desde hacía más de un siglo y sabía distinguir entre sus modos. Las sillas del garaje, que llevaban décadas ahí y que nadie usaba, las había desmontado con las manos con el tipo de methodología física que Dante usaba cuando necesitaba que e
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