39. Arréglate
Papeles tras papeles era lo único que recibía. A pesar de ser un trabajo pequeño, los siguientes dos días terminé trabajando mano a mano con Oliver. Dos días donde no había podido respirar.Ese día, tras salir de trabajar, me dirigí hacia mi hogar. Fue un viaje tranquilo, calmado. Al llegar a mi apartamento, noté a Jeremy con un ramo de rosas blancas y una bolsa. Se giró lentamente al escuchar mis pasos, con una sonrisa cálida, llena de calma.—Oh, perfecto. Ya estaba por llamarte —guardó su teléfono. —Jeremy, no sabía que volvías hoy. —Sí, me retrasé un poco por mi cliente, pero desde que estuve libre regresé para verte—habló con calma, levantando una bolsa—. Te traje algunas cosas de regalo, claro, si me lo permites. —¿Me compraste algo? —mantuve una leve sonrisa—. Espero que no sean lecciones para paracaidistas.Ambos nos reímos. Lo dejé entrar, colocando las flores en un florero que tenía. En su bolsa me había traído unos dulces, además de una bolsa hecha a mano. Los detalles d
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