Lejos de la niebla esmeralda que consumía los valles, Liam llegó a las cumbres heladas de las Montañas del Norte, el hogar de las Brujas Blancas. A diferencia de Agnes, cuya magia nacía de la putrefacción y la venganza, estas mujeres extraían su poder del orden, el sacrificio y el hielo eterno.Liam entró en el salón circular de piedra, donde la Suma Sacerdotisa, una mujer de ojos tan claros que parecían ciegos, lo esperaba.—Hueles a él —dijo ella, con una voz que sonaba como cristales chocando—. Hueles al Alfa que se convirtió en sombra. Y traes contigo el rastro de la marca que él le impuso a la chica.—Max ya no es él mismo —respondió Liam, con la voz quebrada por el cansancio.—. Y Kate... Kate está desapareciendo dentro de Agnes. Si no los detenemos, el bosque morirá y el mundo humano será el siguiente.La sacerdotisa asintió. Detrás de ella, un grupo de guerreros lobo que habían escapado de la purga de Max se pusieron en pie. No eran muchos, pero sus ojos brillaban con la dete
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