Kate se levantó del suelo. Observaba las palmas de sus manos y su entorno con asombro, como si no reconociera su propio cuerpo. La magia dorada comenzó a reaparecer frente a ella, creando una especie de portal que atravesó.
―¡Apresúrate! Alguien debió estar esperando el momento para apartarla de nosotros ―Max corría junto a Liam siguiendo el rastro de Kate.
―Max, estamos ingresando en nuestras tierras. ¿Crees que tu padre…?
―No, él no se atrevería a entrar en territorio de otra criatura.
―Si no