El testamento llegó un lunes.No a la firma ni al piso de Chamberí. Al juzgado, a través del abogado de Carmen, con una formalidad que el papel de por sí no habría tenido si no fuera por el contenido que llevaba dentro.Bruno llamó a Laura a las diez de la mañana.—El abogado de Carmen, Ignacio Vera, ha presentado una modificación testamentaria ante notario. —Bruno fue directo, que era su manera de dar malas noticias: sin amortiguadores porque los amortiguadores retrasaban lo que de todas formas había que escuchar—. Carmen realizó la modificación hace tres semanas, antes de que se agravara su situación médica. Es legal. Está correctamente notariada.—¿Qué dice?—Deja el cien por ciento de su patrimonio a una fundación. —Pausa—. Una fundación que no existe. Está registrada pero sin actividad, sin sede real, sin beneficiarios identificados. Es básicamente una cáscara.—¿Y Álvaro? ¿Ivette?—Quedan fuera. La modificación revoca el testamento anterior que los nombraba herederos.Laura lo p
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