Por la mañana, Medellín solía traer aire fresco de las montañas, pero para Valentina, el aire dentro de la Mansión Valderrama pesaba como plomo. Cuando bajaba las escaleras de mármol hacia el comedor, vio a los criados susurrando entre sí mientras miraban las pantallas de sus teléfonos móviles. El ambiente se hizo de repente silencioso cuando Valentina pasó cerca.En la mesa del comedor, Sebastián estaba sentado con una tableta en la mano. Su rostro era tan frío como el hielo, su mandíbula apretada hasta que los músculos de su cuello se destacaban. Delante de él, una noticia destacada de El Diario de Medellín aparecía en gran tamaño, con una foto de Valentina tomada en secreto mientras estaba en el hospital la noche anterior."ESCÁNDALO DE LA HEREDERA: ENFERMERA AMBICIOSA O REINA DEL CONTRATO?"El titular iba seguido de un artículo muy mordaz. Ricardo Valderrama, a través de sus canales mediáticos, comenzó a difundir la narración de que Valentina Morales planeó intencionalmente s
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