La noche en la Mansión El Poblado parecía más silenciosa que nunca, un silencio que presionaba los oídos hasta hacer zumbido.
Sebastián no había regresado aún; Marco le había informado que su marido estaba arreglando la "desgracia" que había dejado el tío Ricardo en el muelle.
Para Valentina, esto no era solo tiempo libre, era la última oportunidad de encontrar la verdad antes de perder del todo la cordura.
Las palabras de Elena sobre la "locura" de Sebastián seguían girando en su cabeza como