POV: SigridSabía que esa patética mano refinada no me tocaría, pero ver los ojos de asombro de Einar me impulsó más a provocar su humillación. Tenía que controlarme.—Tócala, Reyecito, y te cortaré la mano con la que intentas limpiar el mapa —gruñó Haldor. La amenaza no tenía nada de actuación; era una promesa absoluta, letal y fría.Einar tragó saliva, el dolor y el terror reflejándose en sus ojos, y retiró la mano lentamente.Yo retrocedí un paso, llevándome ambas manos al rostro, fingiendo estar al borde de las lágrimas de pánico.—¡Mil perdones, Majestad! ¡Oh, por la Diosa, perdone por favor mi torpeza! —gimoteé, cayendo de rodillas junto a la mesa—. Soy tan inútil... solo estaba mirando las montañas y me distraje...—Sácala de aquí, Bjorn —exigió Einar, frotándose la muñeca amoratada—. Su estupidez acaba de arruinar el mapa topográfico de la frontera este.—No lo he arruinado, Majestad... —sollocé desde el suelo, levantando la mirada justo lo suficiente para que los generales pu
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