POV: Sigrid
Sabía que esa patética mano refinada no me tocaría, pero ver los ojos de asombro de Einar me impulsó más a provocar su humillación. Tenía que controlarme.
—Tócala, Reyecito, y te cortaré la mano con la que intentas limpiar el mapa —gruñó Haldor. La amenaza no tenía nada de actuación; era una promesa absoluta, letal y fría.
Einar tragó saliva, el dolor y el terror reflejándose en sus ojos, y retiró la mano lentamente.
Yo retrocedí un paso, llevándome ambas manos al rostro, fingiendo