POV: Sigrid
—Hacen demasiado ruido cuando están coqueteando, mamá. Se escucha desde los pasillos —dijo Fenrir.
La Reina implacable desapareció de mi rostro. El instinto maternal, fiero, cálido y absoluto, se apoderó de mí.
Corrí hacia él y caí de rodillas, ignorando la seda de mi vestido. Lo envolví en mis brazos, apretándolo contra mi pecho. El olor a humedad, a noche y a niño pequeño me llenó los pulmones, calmando finalmente el ansia de mi loba.
—Mi cachorro terco —susurré, besando su mejill