Asher sonrió con picardía.—Bueno, ya que quieres ser mi ramera, porque eso es lo que quieres ser, ¿verdad…? ¿Lo es? —me clavó la mirada. Y tal vez estaba hipnotizada, o me había tomado la palabra demasiado en serio, porque asentí—. Exacto. Bien. Así que, solo para que sepas lo que le ocurre a alguien como tú... Primero —anunció, y de pronto, sus manos se posaron en mis rodillas, separándome las piernas con fuerza.Antes de que pudiera siquiera reaccionar, empujó dos dedos directo dentro de mí, haciéndome jadear y arquear la espalda de la cama. No estaba lista para la intrusión. No estaba preparada para ello. No lo esperaba. Yo... simplemente no estaba preparada. La única lubricación que tenía era la de lo que habíamos hecho antes, porque en ese instante me había apagado por completo.Me mordí el labio para sofocar el dolor mientras él permanecía inmóvil en mi interior, con una mano todavía manteniendo una de mis rodillas separadas. Intenté respirar por la boca, esforzándome desespe
Leer más