AdamUno a uno fueron cayendo.Adonias primero. Tres tragos y ya tenía la mirada vidriosa y la sonrisa boba que le salía cuando el alcohol le desconectaba el cerebro. Mía segundo. Más resistente que mi hermano pero igual de ruidosa, riéndose de todo con. Will tercero. Más lento, más experimentado, pero el whisky le estaba ganando la batalla que la cerveza no pudo.Adonias se quedó dormido en la mesa con la cabeza sobre los brazos. Y Valentina, la única sobria de la mesa, me miraba desde su silla con los brazos cruzados y una expresión que decía que sabía exactamente lo que yo estaba haciendo.Porque yo no estaba borracho.Fingí toda la noche. Bebí lento. Intercambié vasos cuando nadie miraba. Reí más fuerte de lo necesario para vender la actuación. Todo para llegar a este momento: Will solo, borracho y sin filtros.Me senté junto a él. Le serví otro whisky.—Will, gracias por esta noche. De verdad. Hacía falta.Will tomó el vaso con la torpeza de un hombre que ya perdió la precisión e
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