Valentina
Las cajas estaban apiladas en la acera como los restos de una vida que alguien decidió sacar a la calle.
Nuestra vida. Mi ropa. Los libros de papá. Los cuadros de la sala. Las ollas de la cocina. Todo empaquetado sin cuidado, sin orden.
Papá seguía en el hospital. Morgana fue a verlo temprano y me pidió que me encargara de la mudanza. El camión llegaría a las once para llevar todo a un depósito mientras encontrábamos un lugar donde vivir.
Mi teléfono vibró. Adonias.
"¿Cómo estás? ¿N