Adonias
Iba en el auto con Mía y ninguno de los dos había dicho una palabra en quince minutos.
Ella puso una dirección en el GPS y se recostó en el asiento del copiloto con los lentes de sol puestos y los brazos cruzados. Miraba por la ventana. Yo miraba la carretera. Y entre los dos flotaba un silencio que pesaba más que cualquier conversación.
Le mentí a Valentina. Le dije que iba a comprar un regalo con Mía. Valentina me creyó porque confiaba en mí. Porque era honesto. Porque Adonias F