Valentina
Adonias estaba recostado en el sofá y yo estaba sobre él con la cabeza en su pecho escuchando su corazón latir
—Mía está muy rara —le dije sin levantar la cabeza—. No me responde los mensajes. No contesta llamadas. No ha venido a visitarme. ¿La has visto en la universidad?
—No —respondió demasiado rápido—. No la he visto.
—Es extraño. Mía no es de las que desaparecen.
—Tal vez está ocupada con Diego.
—Tal vez. Pero ni siquiera me avisa. No es normal en ella.
Adonias me acarició el pel