SebastianNo duermo en toda la noche. Me acuesto temprano, convencido de que el cansancio hará su trabajo, pero las horas pasan lentas y mi mente sigue girando alrededor de lo mismo. Cada vez que cierro los ojos vuelvo a ver las fotos sobre la mesa, el recibo, la expresión de Clara cuando la acusé. Intento convencerme de que hice lo correcto, de que las pruebas estaban ahí, pero hay algo que no termina de encajar. Si realmente fue ella quien intentó extorsionarme, ¿por qué parecía tan confundida cuando vio las fotos?Y, por más que intento ignorarlo, no es lo único que vuelve una y otra vez a mi cabeza. También recuerdo lo cerca que estuve de ella, el momento en que la acorralé contra la pared y pude sentir su respiración tan próxima a mi rostro, el calor de su cuerpo a apenas unos centímetros del mío. Fue solo un instante, pero lo sentí demasiado claro, demasiado real. Una sensación incómoda, fuera de lugar, algo que no debería haber estado ahí en medio de una discusión, y sin embarg
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