EvelynMe quedo dormida sin darme cuenta, sentada en el sofá con el teléfono todavía en la mano, esperando el sonido de la cerradura, el paso de Nathaniel entrando al departamento, cualquier señal que me diga que no me equivoqué al creer en él. La luz del salón queda encendida toda la noche y cuando abro los ojos, la claridad gris del amanecer entra por las cortinas, pesada, fría, y él no está.Miro el reloj, las siete y veinte. No hay mensajes, no hay llamadas perdidas, no hay explicación.Me incorporo despacio, me duele la cabeza y el cuerpo entero me pesa, como si hubiera corrido una maratón mientras dormía. Voy al baño, me lavo la cara, me observo en el espejo y por un instante no me reconozco, tengo ojeras marcadas, la piel pálida, los ojos hinchados de algo que no quiero nombrar.Antes de hacer cualquier cosa, llamo a Clara para avisarle lo de Sebastian, no entro en detalles, solo le digo lo esencial, que está estable, que no fue grave, que está en observación. Después de colgar
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