ClaraNo entiendo lo que acabo de escuchar. No es que me cueste procesarlo, es que sencillamente no entra en mi cabeza.Nathaniel se pone de pie de golpe, alterado por primera vez desde que lo conozco, pero ni siquiera eso es lo que me deja más estupefacta. Lo que me paraliza es la voz del abogado Chan, firme, profesional, leyendo algo que no puede ser real, algo que no tiene sentido, algo que Evelyn no pudo haber dejado por escrito a menos que… no, no sé ni qué pensar.Siento la boca seca y las manos heladas. Me inclino apenas hacia adelante, como si acercarme al escritorio fuera a cambiar lo que acaba de decir.—Disculpe —murmuro al principio, pero luego mi voz sale más alta—, ¿está seguro de que ella dijo eso? No puede ser, debe haber alguna clase de error.El abogado levanta la vista hacia mí, impasible. Antes de que responda, Mercedes se pone de pie también, casi tirando la silla hacia atrás. Lleva el pañuelo negro todavía entre los dedos y el maquillaje corrido le endurece aún m
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