Evelyn
Salgo del edificio de Clara con el pecho apretado. Por un segundo pienso que voy a llorar allí mismo, en medio de la acera, frente a cualquiera que pase, pero no lo hago. Aprieto los labios, respiro despacio y me obligo a caminar.
No puede ser verdad.
Una parte de mí sigue intentando convencerme de que todo esto es un error, que estoy viendo patrones donde no los hay, que es solo una coincidencia absurda. Nathaniel no puede estar detrás de algo así. Nathaniel, el hombre que me abraza cad