Acercándose a su esposo, Aitana lo tomó de la mano.—Tenemos que hablar. — dijo mirándolo a los ojos.Desde la puerta de aquel club, Augusto Mendoza observaba a Aitana que ahora parecía haber conseguido el apoyo de alguien poderoso. Aquella, la hija de su hermano mayor y a quien creía de alguna manera vivo, había demostrado tener mucho más carácter y dignidad que todas aquellas caprichosas mujeres, que le hacían segunda a su querida Ainara, y eso le resultaba intolerable.Alejandro también vio a Aitana marcharse junto a su hermano, sin duda alguna era una mujer que realmente valía la pena, meditó. Ainara quería que el la sedujera y destruyera su carrera, para luego dejarla en el olvido, se lo dijo esa mañana, pero, ¿Y si no quería dejarla una vez que la tuviera?, después de todo, aquella mujer y el mismo eran similares…y su hermano, Fernando Toledo, quien ya lo tenía todo, no merecía tener a Aitana.Desde las sombras, y completamente avergonzada, Bella Vanetto observaba que Alejandro
Leer más