— Mi hermano es realmente un desalmado, cargar todas esas bolsas tu sola no es propio de una señorita, permíteme ayudarte. — se ofreció genuinamente el rubio.Julia se sonrojó un poco, nuevamente había confundido a su jefe con su hermano gemelo.— No es necesario señor Alejandro, todo el tiempo me ocupo de estás nimiedades que el señor Toledo no tiene tiempo de atender, lamento haberlo confundido nuevamente, pero le agradezco que está vez no haya intentado engañarme. — respondió.Alejandro sonrió. Aquella chica era bonita, mucho más bajita que él y de rostro encantador. Sin dudarlo habría saltado sobre ella con rapidez, pero algo en su porte recto y serio, le decía que no era el tipo de mujer con la que se debía jugar. Tomando sus bolsas de compras, le sonrió nuevamente.— Dime cuál es tu auto, señorita Julia, al menos permíteme ayudarte hasta llegar allí. — nuevamente ofreció.Julia se sintió sobrepasada. Aquel hombre era realmente apuesto, idéntico a su jefe, pero al mismo tiempo er
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