—No. — dijo Aitana tajante, y desvió el rostro, incómoda. — Ayer no solo yo aparecí en esas fotos viejas de nosotros que se repartieron como si fueran volantes, también estabas tú, y, sin embargo, nadie te juzgó a ti como si lo están haciendo conmigo. Ese beso fue robado, tú me besaste a la fuerza, y aun así no alzaste la voz para aclararlo, preferiste huir, ¿Cómo esperas que confié en ti después de todo esto? Estas saliendo con esa mujer que me está haciendo daño, y tú no estás haciendo nada que no sea empeorarlo todo. Ahora todo el mundo cree que yo fui tras de ti también porque resultaste ser el heredero Toledo, cosa que tampoco te tomaste jamás la molestia de decirme…yo no te dije lo de Fernando a ti, eso lo sé, pero ahora, estamos a mano, y ya no quiero tener nada que ver contigo, soy una mujer casada. — respondió Aitana.Alejandro apenas podía creer que Aitana le dijera eso.Aquella noche, Ainara entraba al departamento de su tío Marcus.—Esa condesa es una atrevida, se ha atrev
Leer más